23 August 2012

Modern Day Age

For me, my birthday is more important than new year. Because unlike society’s new year, this is my personal new year. And as such I always reflect on it.
Age is a matter of mind, attitude, genes and what not. But every year you still get a number summed up to the years you just experienced. Such is the human need to measure time.
Today is my last day of my 25th summer. And yet, I feel I am still living in an innocent 16th. It is ironic because 10 years ago I wasn’t as wise and brave as I am today. Still, there is that feeling of joy, of wonder and life-lust that is still constantly present; and which I hope never leaves. My thirst for life, knowledge and adventures is still there; stronger than ever due to recent circumstances. Ten years ago I couldn’t have foreseen this quiet shy girl from a weird small island finding love in foreign lands. I would have told you, “You are crazy! I’m too shy to just travel to a foreign country on my own!” But then you meet someone, who becomes this source of power for you, and who brings out the best out of you, the things you always said you never had.

And a shy girl becomes a warrior, of light and for love. She becomes all the things she never thought she was; persistent, brave, social, open and confident. Ten summers ago I was someone watching myself go through life wondering where to go. The same way you watch a character in your mind while you read a book and later wondering if what you remember was a memory, a dream or imagination; because it felt so real, but yet it wasn’t exactly yourself.

And now, at the dawn of my 26th summer cycle, I feel more myself than ever. No longer am I a spectator looking at what is happening and praying it will all go well. I am no longer escaping to beautiful dreams because reality seems boring and dull. I am now the hero of my story, I am now fully present, aware, and grateful for all life has and is giving me. For all the joy and the tears as we grow up, and for all the memories made, the people I met, the hearts I broke and the wounds I mended; I rejoice because they are precious. For all the things to come, the blessings and rocks on the paths, the surprises, expectations, wishes, the smiles and tears and all that is life, I look forward to, with confidence and love, welcoming, knowing it will all be alright. And for all that is, for all the love and happiness I feel, for all the love I wish to give, and for all the memories I am currently making with those precious to me, I breath and I live now. Even though I’m not a teenager with all the possibilities in the world, I am still someone living, and with still many more possibilities to explore.

Twenty six is a rather weird number. It means I am no longer a young adult; or so society state. It means I am now a full grown adult just beginning her adult life; or so they expect. In the past you were an adult by 16, later on by 18, which later became 20, and then on 25, now it runs from 30 and on. Which makes me wonder, what am I really? If stopping to watch a lady bug play with a flower in the middle of the street while you are supposed to run some errant makes you a child and being enthusiastic, bright and loud makes you look like an adolescent; trying to find a job, learning new things and just starting a couple’s life makes you a young adult; and being independent, living on your own, with your partner and making a home makes you an adult; were exactly am I in life?

The answer is simple and yet complex.

In this complex world, where cultures blend, societies grows and fall, where money travels from sea to sea, where love is a click away, where you can touch the stars or fall into the sea in the blink of an eye; in this complex world where you are 26, looking 14 and feeling 18, while wishing to be 30; I am nothing else but me. A modern human being trying to fit in regardless of the numbers of times she circles the sun.

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La Edad Moderna

Para mí mi cumpleaños es más importante que el año nuevo. Porque a diferencia del año nuevo para la sociedad humana, este es mi año nuevo. Y como tal, reflexiono en cuanto a ello.
La edad es cuestión de mente, actitud, genes y demás factores. Pero aun así se te suman números a los años que haz presenciado. Tal es la necesidad del ser humano de medir el tiempo.
Hoy es el último día de mi vigesimoquinto verano. Y aun así, siento que vivo en el inocente decimosexto. Lo cual es irónico por que hace diez años no sabía tanto ni era tan valiente como lo soy ahora. Pero aun ese sentimiento de júbilo, curiosidad y adición a la vida, están presentes; y los cuales espero jamás se desvanezcan. Mi sed de vida, conocimiento y aventura aún siguen presentes, más fuertes que antes debido a circunstancias recientes. Diez años atrás no pudiera haber imaginado que esta muchacha tímida y callada de una extraña islita encontraría el amor en tierras lejanas. Yo te hubiera dicho, “¡¿Estás loco?! ¡Soy demasiado tímida como para enfrentarme a un país extraño por mí misma!” Pero entonces conoces a alguien, y ese alguien se convierte en un tipo de fuente de poder, y levanta de dentro te ti todo aquello que te hace brillar, aquello que no pensaste tener jamás.

Una chica tímida se transforma en guerrera, de la luz y por amor. Se convierte en todo aquello que jamás pensó que podría ser; persistente, valiente, social, abierta y segura. Diez veranos atrás yo era alguien que me observaba desde lo lejos andar por la vida, pensando a donde ir. De la misma forma en que lees un libro y observas a los personajes, y luego cuando recuerdas una escena te preguntas si fue una memoria real, un sueño o pura imaginación; porque fue tan real y aun así no eras exactamente tú.

Ahora, en el amanecer de mi vigesimosexto ciclo de veranos, me siento más yo que nunca. Ya no soy espectadora quien mira lo que sucede y ruega que todo salga bien. Ya no me escapo a mundos de sueños porque la realidad me parece aburrida y vacía. Ahora soy la heroína de mi historia, ahora estoy completamente presente, atenta, y agradecida por todo lo que la vida me ha y me sigue ofreciendo. Por todas las alegrías y tristezas mientras crecemos, por todas las memorias que creamos, la gente que conocemos, los corazones que rompemos y heridas que sanamos; celebro porque son atesorados. Por todo lo que ha de venir, las bendiciones y las rocas en el camino, las sorpresas, expectaciones, deseos, sonrisas, lágrimas y todo aquello que es la vida; lo espero con brazos abiertos, con confianza y amor, con bienvenida, por el conocimiento de que todo estará bien. Y por todo lo que es, por el amor y la alegría que siento, por todo el amor que ofrezco, y por los momentos que creo con aquellos que están en mi corazón; respiro y vivo ahora. Aunque ya no soy una adolecente con todas las posibilidades del mundo, aún sigo siendo alguien con vida y con muchísimas posibilidades para explorar.

Veintiséis es número extraño. Significa que ya no soy una joven adulta; al menos eso dice la sociedad. Significa que ahora soy toda una adulta en marcha; al menos eso se espera. En el pasado eras un adulto a los 16 años de edad, luego a los 18, lo cual más tarde se convirtió en 20, y más adelante 25, pero que ahora corre hacia los 30 y arriba. Y yo me pregunto, ¿qué soy en realidad? Si el detenerte a observar una mariquita jugar con flores en el medio de la calle mientras haces diligencias te hace un niño; ser alegre, ruidosa y brillante te hace un adolecente; buscar trabajo, aprendiendo cosas nuevas, apenas empezando una vida en pareja te hace un joven adulto; y ser independiente viviendo por tu cuenta, con tu pareja y construyendo un hogar te hace un adulto; ¿dónde exactamente me encuentro yo?

La respuesta es simple y compleja.

En este mundo tan complicado, donde las culturas se cruzan, las sociedades se levantan y caen, donde le dinero viaja de mar en mar, el amor está a la distancia de un botón, donde puedes tocar las estrellas o pisar el fondo del mar en segundos; en este mundo tan complejo donde tienes 26 años, pareces de 14, te sientes de 18 y deseas tener 30; soy nadie más que mi misma. Un ser humano moderno tratando de encontrar su lugar sin importar cuantas veces circule alrededor del sol.

Due to length, dutch is obviously out of the question for now.
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